24 agosto 2015

Laudato Si´, del Papa Francisco

Estos días he podido leer, al fín, "Laudato Si´", la encíclica que el Papa Francisco publicó el pasado 24 de mayo sobre el cuidado de la casa común. He entresacado algunas frases que me han llamado especialmente la atención. Da gusto leer a un Papa hablando sobre estas cosas y en un lenguaje conscientemente sencillo, para que "todas las personas de buena voluntad" le puedan entender y dialogar con sus ideas.
Lo que viene a continuación no pretende ser un resumen ni, mucho menos, un comentario sobre la encíclica. Tan sólo son algunas frases que a mí más me han gustado particularmente. No obstante, todo el documento es extraordinario, interesantísimo y de muy recomendada lectura, aquí, por ejemplo, donde además se puede descargar en pdf. Citaré cada frase con el número al que corresponde. Estaría bien que si alguien lee esta entrada, comente qué número le ha gustado más y por qué.
Ahí va, que disfruten:
5. Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en "los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la socidad".
11. La pobreza y la austeridad de san Francisco no eran un ascetismo meramente exterior, sino algo más radical: una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio.
13. El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar.
18. Si bien el cambio es parte de la dinámica de los sistemas complejos, la velocidad que las acciones humanas le imponen hoy contrasta con la natural lentitud de la evolución biológica.
22. Estos problemas están íntimamente ligados a la cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura. (...) Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar.
23. El clima es un bien común, de todos y para todos.
25. El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad.
26. Muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático.
30. En realidad, el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos.
32. Los recursos de la tierra están siendo depredados a causa de formas inmediatistas de entender la economía y la actividad comercial y productiva.
33. Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho.
44. No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto físico con la naturaleza.
46. El crecimiento de los últimos dos siglos no ha significado en todos sus aspectos un verdadero progreso integral y una mejora de la calidad de vida.
47. La verdadera sabiduría, producto de la reflexión, del diálogo y del encuentro generoso entre las personas, no se consigue con una mera acumulación de datos que termina saturando y obnubilando, en una especie de contaminación mental.
48. El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social.
49. Un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.
50. Culpar al aumento de la población y no al consumismo extremo y selectivo de algunos es un modo de no enfrentar los problemas. (...) El alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre.
51. La inequidad no afecta sólo a individuos, sino a países enteros, y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales. Porque hay una verdadera "deuda ecológica", particularmente entre el Norte y el Sur.
52. La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. (...) No hay fronteras ni barreras políticas o sociales que nos permitan aislarnos, y por eso mismo tampoco hay espacio para la globalización de la indiferencia.
53. El gemido de la hermana tierra se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo. (...) Se vuelve indispensable crear un sistema normativo que incluya límites infranqueables y asegure la protección de los ecosistemas, antes que las nuevas formas de poder derivadas del paradigma tecnoeconómico terminen arrasando no sólo con la política sino también con la libertad y la justicia.
54. La alianza entre la economía y la tecnología termina dejando afuera lo que no forme parte de sus intereses inmediatos. Así sólo podrían esperarse algunas declamaciones superficiales, acciones filantrópicas aisladas, y aun esfuerzos por mostrar sensibilidad hacia el medio ambiente, cuando en la realidad cualquier intento de las organizaciones sociales por modificar las cosas será visto como una molestia provocada por ilusos románticos o como un obstáculo a sortear.
55. Hay más sensibilidad ecológica en las poblaciones, aunque no alcanza para modificar los hábitos dañinos de consumo, que no parecen ceder sino que se amplían y desarrollan. (...) Los mercados, procurando un beneficio inmediato, estimulan todavía más la demanda. Si alguien observara desde afuera la sociedad planetaria, se asombraría ante semejante comportamiento que a veces parece suicida.
59. Crece una ecología superficial o aparente que consolida un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad.
61. Basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa común. La esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una salida, que siempre podemos reorientar el rumbo, que siempre podemos hacer algo para resolver los problemas. (...) Si la mirada recorre las regiones de nuestro planeta, enseguida nos damos cuenta de que la humanidad ha defraudado las expectativas divinas.
63. Si de verdad queremos construir una ecología que nos permita sanar todo lo que hemos destruido, entonces ninguna rama de las ciencias ni ninguna forma de sabiduría puede ser dejada de lado, tampoco la religiosa con su propio lenguaje.
67. No somos Dios. La tierra nos precede y nos ha sido dada.
70. Todo está relacionado, el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás.
76. Para la tradición judío-cristiana, decir "creación" es más que decir naturaleza, porque tiene que ver con un proyecto del amor de Dios donde cada criatura tiene un valor y un significado.
81. La capacidad de reflexión, la argumentación, la creatividad, la interpretación, la elaboración artística y otras capacidades inéditas muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico.
84. Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros.
85. Dios ha escrito un libro precioso, "cuyas letras son la multitud de criaturas presentes en el universo".
89. Siendo creados por el mismo Padre, todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde.
91. No puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos. (...) se requiere una preocupación por el ambiente unida al amor sincero hacia los seres humanos y a un constante compromiso ante los problemas de la sociedad.
92. La indiferencia o la crueldad ante las demás criaturas de este mundo siempre terminan trasladándose de algún modo al trato que damos a otros seres humanos.
93. Dios creó el mundo para todos. Por consiguiente, todo planteo ecológico debe incorporar una perspectiva social que tenga en cuenta los derechos fundamentales de los más postergados.
95. El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos.
101. Hay un modo de entender la vida y la acción humana que se ha desviado y que contradice la realidad hasta dañarla.
105. El inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia.
107. Los objetos producto de la técnica no son neutros, porque crean un entramado que termina condicionando los estilos de vida y orientan las posibilidades sociales en la línea de los intereses de determinados grupos de poder.
109. El mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social. (...) No se termina de advertir cuáles son las raíces más profundas de los actuales desajustes, que tienen que ver con la orientación, los fines, el sentido y el contexto social del crecimiento tecnológico y económico.
110. La fragmentación de los saberes cumple su función a la hora de lograr aplicaciones concretas, pero suele llevar a perder el sentido de la totalidad, de las relaciones que existen entre las cosas, del horizonte amplio, que se vuelve irrelevante.
111. La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación.
112. Es posible volver a ampliar la mirada, y la libertad humana es capaz de limitar la técnica, orientarla y colocarla al servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral.
114. Lo que está ocurriendo nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revolución cultural. (...) Nadie pretende volver a la época de las cavernas, pero sí es indispensable aminorar la marcha para mirar la realidad de otra manera, recoger los avances positivos y sostenibles, y a la vez recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megalómano.
117. La falta de preocupación por medir el daño a la naturaleza y el impacto ambiental de las decisiones es sólo el reflejo muy visible de un desinterés por reconocer el mensaje que la naturaleza lleva inscrito en sus mismas estructuras. Cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacidad, difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza.
119. Si la crisis ecológica es una eclosión o una manifestación externa de la crisis ética, cultural y espiritual de la modernidad, no podemos pretender sanar nuestra relación con la naturaleza y el ambiente sin sanar todas las relaciones básicas del ser humano.
120. Dado que todo está relacionado, tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto.
124. En cualquier planteo sobre una ecología integral, que no excluya al ser humano, es indispensable incorporar el valor del trabajo.
131. Si no se puede prohibir a un artista el despliegue de su capacidad creadora, tampoco se puede inhabilitar a quienes tienen especiales dones para el desarrollo científico y tecnológico, cuyas capacidades han sido donadas por Dios para el servicio a los demás. Al mismo tiempo, no pueden dejar de replantearse los objetivos, los efectos, el contexto y los límites éticos de esa actividad humana que es una forma de poder con altos riesgos.
136. La técnica separada de la ética difícilmente será capaz de autolimitar su poder.
138. Los conocimientos fragmentarios y aislados pueden convertirse en una forma de ignorancia si se resisten a integrarse un una visión más amplia de la realidad.
139. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental.
147. Para que pueda hablarse de un auténtico desarrollo, habrá que asegurar que se produzca una mejora integral en la calidad de vida humana.
161. Las predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía. A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad.
165. Es de esperar que la humanidad de comienzos del siglo XXI pueda ser recordada por haber asumido con generosidad sus graves responsabilidades.
189. La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia.
191. Desacelerar un determinado ritmo de producción y de consumo puede dar lugar a otro modo de progreso y desarrollo.
197. Muchas veces la misma política es responsable de su propio descrédito, por la corrupción y por la falta de buenas políticas públicas.
201. La gravedad de la crisis ecoógica nos exige a todos pensar en el bien común y avanzar en un camino de diálogo que requiere paciencia, ascesis y generosidad, recordando siempre que "la realidad es superior a la idea".
222. La constante acumulación de posibilidades para consumir distrae el corazón e impide valorar cada cosa y cada momento.
223. La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora. (...) Se puede necesitar poco y vivir mucho, sobre todo cuando se es capaz de desarrollar oros placeres y se encuentra satisfacción en los encuentros fraternos, en el servicio, en el despliegue de los carismas, en la música y el arte, en el contacto con la naturaleza, en la oración. La felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida.
237. Estamos llamados a incluir en nuestro obrar una dimensión receptiva y gratuita, que es algo diferente de un mero no hacer. (...) El descanso es una ampliación de la mirada que permite volver a reconocer los derechos de los demás.
242. De la figura de san José emerge también una gran ternura, que no es propia de los débiles sino de los verdaderamente fuertes, atentos a la realidad para amar y servir humildemente.

02 enero 2015

Teoría de las tres muertes.

Hace unos días estuve visitando Úbeda. El destino quiso por una vez reservarme una muy agradable sorpresa, al visitar el Palacio de Vela de los Cobos y conocer allí a su actual propietario, don Natalio Rivas Sabater. Primero nos hizo de guía por su Palacio, pero en seguida congeniamos y empezamos a hablar de libros, de heráldica y de genealogía. De Historia, en definitiva, con un privilegiado conocedor de todos estos asuntos.
De todo ello, lo que a don Natalio más le gusta es la genealogía. Me ha dado muy buenos consejos y recomendaciones para avanzar en mis estudios principiantes en esta materia. Archivos a consultar, métodos a utilizar, tablas para anotarlo todo ordenadamente.
Uno de los días, llegada la hora de las confidencias, don Natalio me expuso la "Teoría de las tres muertes", de la que es autor. Según esta teoría, las personas sufrimos tres tipos de muerte hasta llegar a la definitiva. 
La primera es la muerte física, abandonar este mundo y perder toda posibilidad de dejar una huella en él. Esta muerte es únicamente física, pero seguimos vivos en el recuerdo de las personas que nos conocieron y en las que conocieron a los que nos conocieron. Mientras haya alguien que nos tenga en su memoria, sólo habremos sufrido una muerte.
La segunda muerte se produce cuando abandona este mundo la última persona que conserva recuerdo de nuestra persona. Cuando nadie más habla de nosotros ni nos recuerda. El único vestigio que queda entonces permanece oculto en archivos y papeles viejos que nadie consulta, que permanecen cerrados para siempre y a veces también desaparecen en incendios, saqueos u otro tipo de desastres.
La tercera y definitiva muerte se produce cuando ocurre esa desaparición de los últimos testimonios de nuestro paso por la tierra. Cuando arde el archivo donde estaban consignados nuestros datos, se desvanece la última fotografía en la que aparecemos, se borra definitivamente nuestro recuerdo.
Hoy en día parece bastante improbable que pueda llegar a producirse esta última muerte o, al menos, que tardará mucho más que en épocas anteriores, ya que son mucho más numerosos los rastros personales y administrativos que se dejan. Twitter o Facebook se convierten en gigantescos archivos digitales donde muchas personas documentan sus actividades, aunque desgraciadamente en muchas ocasiones sólo las más intrascendentes y banales. Sin embargo, la inmensa mayoría de los seres humanos que han existido han sufrido su tercera muerte y hoy ya nadie los recuerda y es muy remota la posibilidad de llegar a tener noticia de ellos.
Cada vez que un investigador rescata del olvido de un archivo un dato de alguna persona, exhuma sus restos de la olvidada tumba, descubre un rastro, por leve que sea, la está rescatando de la segunda muerte. Cuando recordamos a los antepasados y les honramos, los estamos salvando de la segunda muerte e impidiendo su olvido y definitiva desaparición. He ahí la grandeza y la importancia de la investigación histórica.
Gracias, don Natalio por la amabilidad y hospitalidad que nos ha brindado estos días en Úbeda, por dejarnos asomarnos a sus archivos, biblioteca y almacenes de historia y sabiduría.

30 noviembre 2014

Habriaqueísmos en educación.

En el número 96 de la Evangelii Gaudium, el Papa Francisco habla de aquellos que "nos entretenemos vanidosos hablando sobre «lo que habría que hacer» –el pecado del «habriaqueísmo»– como maestros espirituales y sabios pastorales que señalan desde afuera. Cultivamos nuestra imaginación sin límites y perdemos contacto con la realidad sufrida de nuestro pueblo fiel".
Una vez más, cambiando algunas palabras del texto podríamos aplicarlo al mundo de la educación, en el que, en efecto, hay muchos vanidosos que creen tener la receta para solucionar los problemas de la educación. En muchas ocasiones, además, es una receta mágica, puesto que es la misma para todo tipo de alumnos, pero funciona igual de bien en todos los casos. No en vano, hay mucho maestrillo con su librillo.
Generalmente, además, estos habriaqueístas suelen señalar desde afuera, como dice Francisco. No necesitan implicarse en la vida de sus alumnos, o de sus profesores, o de los colegios, o de las familias, para detectar los problemas, encontrarles la solución y quejarse porque no se aplica. Con lo fácil -para ellos- que sería resolver los problemas, solo "habría que...".
¿Cuáles son los habriaqués más frecuentes en educación? Aquí van unos cuantos:
  • Habría que tener leyes educativas estables. Este es magnífico. Como ningún docente somos diputados ni estamos por la labor de reunir 500.000 firmas, es un problema imposible de solucionar en ningún colegio ni en ninguna aula del mundo, con lo cual es la escusa perfecta para estar eternamente protestando. Da igual que luego casi nadie se lea las leyes educativas, o que se tarden lustros en introducir las innovaciones legislativas en las aulas (como la enseñanza y evaluación por competencias, que aparecieron en la LOE, aprobada en ¡2006!).
  • Habría que dotar de fondos y recursos a la educación, que nuestro sistema educativo parece tercermundista (ojalá hubiera docentes con la vocación de los maestros africanos, que caminan horas para dar clases a la sombra de un árbol, o alumnos como los que yo he visto en Humahuaca, caminando 2 horas diarias por medio de los Andes para llegar a su escuela). No importa que numerosos estudios y estadísticas demuestren que un aumento de inversión en educación no tiene necesariamene como correlato la mejora de la calidad del aprendizaje. 
  • Habría que lograr que las familias se implicaran en la educación de los hijos. Este es muy bueno. Muchas veces se aplica a las mismas familias que pasan horas en casa sentados con sus hijos para ayudarles con las tareas repetitivas y mecánicas -aburridas- que han mandado en el cole, y los llevan a las actividades extraescolares que los niños piden o sus padres creen convenientes para su formación, y los viernes los llevan a catequesis y los sábados por la mañana al partido de fútbol o la reunión scout y por la tarde al cumpleaños del amigo, que preparan los disfraces para los teatros de navidad y las mochilas de las acampadas, que lavan, tienden, planchan y ordenan los uniformes, preparan cada mañana las meriendas y rellenan el tiempo libre con pelis de dibujitos, horas en el parque y plastilina en las uñas. Pues sí, habría que lograr que estas familias se dejasen de chorradas y se implicasen en la educación de sus hijos.
  • Habría que innovar la metodología en las aulas para hacer más atractiva la enseñanza a los alumnos. El problema aparece cuando la innovación se convierte en un fin en sí mismo. El objetivo no es innovar porque toca o para hacer más atractivo el cole, sino mejorar el aprendizaje de los alumnos. Y para ello es fundamental saber qué queremos conseguir con nuestros alumnos. Si queremos que aprueben con buena nota su examen de Selectividad, no es necesario innovar nada, si ya tenemos esos resultados. Con excluir a los que no los alcancen tenemos suficiente. Si queremos alumnos preparados para la vida, tendremos que pensar qué le estamos dando a nuestros alumnos y cómo lo estamos haciendo. Entonces la innovación dejará de ser una moda o un objetivo a alcanzar y se convertirá en una actitud. La actitud de quien observa y analiza a sus alumnos y les da a cada uno lo que necesita. Es imposible que la misma actividad interese a todos los alumnos por igual. Hay que adaptarse a las necesidades de cada uno e introducir los cambios (innovar) que sean necesarios.
  • Habría que hacer que los alumnos trabajasen en sus casas y se esforzasen. Como si no hubieran tenido suficiente con las horas que pasan en el colegio. Cuanto más se confía en el trabajo individual del alumno en su casa, más se desconfía del trabajo que hace en el aula, cuando el adulto responsable es el profesor. Claro que los alumnos tienen que estudiar en sus casas, pero esa no es la panacea. Los profesores tenemos que garantizar que con las actividades que desarrollamos en las aulas, los alumnos sean capaces de acceder al conocimiento y tengan las herramientas suficientes para profundizar cuanto deseen por su cuenta.
Por último, sólo quiero recordar que para el Papa el habriaqueismo es pecado. Quien lo comete debería hacer examen de conciencia y propósito de enmienda. ¿Qué penitencia deberían cumplir?

29 noviembre 2014

Siempre se ha hecho así.

Hace poco más de un año, el Papa Francisco publicó su Exhortación Apostólica "Evangelii Gaudium", repleta de frases y fragmentos para la reflexión y aplicables no sólo a la tara evangelizadora de la Iglesia, sino a muchísimos otros ámbitos. Me fijo hoy en uno de ellos, el recogido en el número 33 del documento. Si le cambiamos la palabra "pastoral" por "educación" y "misión" por "innovación", "pastoral" por "pedagógico" y "evangelizadores" por "didácticos", es una verdadera joya, del que tenemos mucho que aprender y aprovechar los educadores. El fragmento, con las sustituciones que he indicado, quedaría así:
"La educación en clave de innovación pretende abandonar el cómodo criterio pedagógico del "siempre se ha hecho así". Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos didácticos de las propias comunidades. Una postulación de los fines sin una adecuada búsqueda comunitaria de los medios para alcanzarlos está condenada a convertirse en mera fantasía. (...). Lo importante es no caminar solos, contar siempre con los hermanos (...)".
Así redactado, parece la fórmula de cualquiera de esos gurús de la educación que pululan por congresos, conferencias, cursos y blogs, proclamando la necesidad de una reforma global de la educación. Aquí tenemos el análisis más profundo sobre las dificultades de la educación del siglo XXI, resumida en tan sólo 5 palabras: seguir anclados en el "siempre se ha hecho así". Generalmente, en los colegios esa afirmación es complementada por otra, igual o más demoledora, también de 5 palabras: "cada maestrillo tiene su librillo". Pero parémonos en la primera.
Los centros que hoy son referencia mundial de la educación, con frecuencia han sido centros al borde de la desaparición, provocada por desajustes de todo tipo, incoherencias pedagógicas y, en definitiva, un fracaso escolar masivo. Valgan como ejemplo el Colegio Montserrat de Barcelona o la Escuela Primaria Grange anterior a la llegada de Richard Gerver. Escuelas en las que la receta "más de lo mismo" se veía reforzada por cada fracaso en la aplicación de dicha receta. Porque si los alumnos fracasaban había que darles "más de lo mismo", puesto que "siempre se ha hecho así". Hasta que alguien se detuvo y dijo basta. Y comenzó, con la audacia y creatividad que pide el Papa, a repensar objetivos, estructuras, estilo y métodos. Y todo comenzó a fluir. Y hoy son referentes mundiales. Seguramente el proceso no fue fácil ni rápido, pero fue. Se atrevieron a repensar, mantuvieron lo que su experiencia aportaba de positivo y decidieron hacer algo bueno.
Otros colegios llegan a alcanzar un éxito en determinados aspectos, lo que puede, quizás, hacerle olvidar otros, que también son importantes. A estas alturas, no creo que haga falta justificar la necesidad de desarrollar en las aulas los diversos talentos que pueden guardar muchos alumnos que suelen pasar desapercibidos o incluso fracasar por no saber expresarse por escrito, o razonar de manera lógico-matemática. Está muy bien que alguien gane el Nobel de Literatura o de Economía, pero no todos lo lograremos. Y ni siquiera creo que esa sea la misión de la escuela. Pero sí dar herramientas para la vida y, si puede ser, una vida feliz. Tarea que, a veces, puede resultar más dificil que ganar el Nobel. Hay incógnitas más importantes que las de las ecuaciones de segundo grado y es necesario protagonizar historias, no sólo recordar las de siglos ya pasados. Para ayudar a los alumnos a alcanzar una vida feliz, estoy convencido que podemos hacer mucho sin nos atrevemos a repensar y buscar formas nuevas de hacer las cosas.

01 octubre 2014

Sueños a los 17 años

Como una de las actividades iniciales del curso, pedí a mis alumnos de 2º de Bachillerato, 17 años, que me escribieran, entre otras cosas, 3 sueños que tuvieran por cumplir en sus vidas. He hecho el recuento, agrupando los sueños por temas y de más elegidos a menos. No voy a sacar conclusiones, lo dejo para quien lea estas líneas. Como se puede comprobar, algunos sueños son muy interesantes. Me ha llamado la atención y me parece muy significativo el sueño que más jóvenes han destacado. Da que pensar. Ojalá nunca pierdan, al menos, la capacidad de soñar. Si además son capaces de alcanzarlos, sus familias, sus profesores y ellos mismos habrán hecho las cosas muy bien.

Éste es el resultado:



Formar una familia
51
Viajar por el mundo (en general o a algún lugar concreto)
46
Vivir en el extranjero, un tiempo o para siempre
10
Servir a los demás
10
Ser feliz
10
Hacer feliz a la gente
4
Hacer un voluntariado
3
Participar en una experiencia misionera
2
Crecer en la fe
1
Seguir el camino que Dios tiene para mí
1
Mejorar el mundo
5
Conocerme
1
Ser alguien en la vida
2
Ser bueno
1
Ser un ejemplo
1
Alcanzar mis metas
3
No rendirme
1
Encontrar nuevas cosas interesantes
1
Madurar
1
No perder nunca la ilusión por la vida
1
Que mi nombre quede marcado/ser alguien importante
2
Llegar a ser abuelo
1
Ser una pieza útil en este rompecabezas
1
Acabar el Bachillerato/Selectividad
3
No perder el contacto con el Colegio
1
Aprender de todo
5
Estudiar lo que me guste
5
Aprender idiomas
5
Estudiar Historia del Arte
1
Estudiar Criminología
1
Estudiar Psicología
1
Estudiar Diseño Gráfico
1
Estudiar ADE
1
Trabajar en lo que me guste
8
Trabajar en algo que me haga crecer como persona
2
Tener un trabajo estable
10
Ser médico
12
Ser militar
7
Ser ingeniero
5
Ser arquitecto
3
Ser psicólogo
2
Trabajar en el mundo de la publicidad
2
Ser empresario
2
Ser físico
1
Ejercer de abogado
1
Ser director de cine
1
Trabajar en el cine
1
Ser profesor de biología en la Universidad
1
Ser profesor del Colegio Claret
1
Ser fotógrafa
1
Ser diseñadora de moda
1
Hacer un descubrimiento científico
2
Escribir/publicar un libro
7
Dedicarme a la música
2
Tocar un instrumento
3
Tocar el violín en un teatro importante
1
Ser futbolista
3
Ser deportista de élite
1
Participar en las olimpiadas (rugby)
1
Hacer deportes de riesgo
1
Que el Valencia gane la Champions
1
Que el Sevilla gane la Champions
1
Que el Betis gane la Champions
1
Que el Betis gane algún título próximamente
1
Surfear en las Maldivas
1
Diseñar un coche
1
Bailar flamenco
1
Pilotar un avión
1
Tirarme de un avión
2
Terminar un Ironman
1
Estar sano
1
Vivir en un bosque nevado
1
Aprender celta antiguo
1
Comprar una casa
1
Montar un estudio de producción
1
Viajar al espacio
1
Conocer la obra de Dante
1
Vivir siempre en Sevilla
1
Tener un barco
1
Tener un buen futuro
1
Leer todos los libros que voy apuntando
1
Hacer yoga
1
Hacer las cosas de la lista de cosas que hacer antes de morir
1
Coches y motos (¿?)
1
Tener una casa llena de gatos
1
Tener animales
1
Tener un perrito
1
Tener un lobo
1
Tirarle una tarta a alguien en la cara
1
Abrir un restaurante
1
Tener un campo
1
La paz mundial
1
Sacar a la Macarena
1
Dedicarme a la caza
1
Hacer buceo
2
Conocer a todos mis ídolos musicales vivos
1