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22 mayo 2013

Un fotógrafo en el aula.

Puede que mi afición por la fotografía me haya dotado con el paso del tiempo de "una mirada" con las características de esa actividad. Una mirada y unas capacidades y actitudes propias de la fotografía que se pueden utilizar en otros campos, en este caso, el de la educación.
Si eso es así, ¿qué cosas de la fotografía meto en el aula?
1. Técnica. En realidad, en el mundo de la fotografía siempre he pensado que la técnica es secundaria, que lo importante es tener algo que contar y una imagen que ofrecer. No obstante, la experiencia me ha ido dotando de ciertos conocimientos técnicos que evidentemente ayudan a realizar buenas fotografías. Es más, algunas imágenes que visualizo en mi mente sólo pueden llevarse a cabo con un cierto grado de conocimientos técnicos. En la educación ocurre lo mismo. La técnica es secundaria ante la importancia que adquiere el mensaje a transmitir, la educación. Pero la técnica, el oficio, facilita las cosas. Y está  bien adquirirlo con experiencia, pero ayuda el estudio y la formación, la reflexión, la autoevaluación de la tarea docente. Ayuda y permite avanzar más rápidamente.
2. Sentido estético. En fotografía es necesario un mínimo sentido estético para no caer en la realización de meras fotografías. Para transmitir un mensaje y, sobre todo, para emocionar, es necesario un sentido estético. Igual que en la educación. Quien no emociona no educa y para emocionar hay que abordar el trabajo diario con sentido estético. ¿Qué obra de arte voy a hacer con mi asignatura y, sobre todo, con mis alumnos?
3. Encuadre. En el visor de la cámara selecciono una porción de realidad por un determinado motivo, lo resalto fotográficamente y doy su versión más bella. Y lo mismo ocurre, o debería ocurrir, con la selección de contenidos y mi tarea docente. Seleccionar qué parte de mis alumnos "voy a educar", resaltar esa parte y lograr la versión más bella y perfecta en el desarrollo de su mente y de su personalidad.
4. Composición. No me gusta disponer los elementos de una fotografía de manera artificial, pero sí busco el punto de vista que permite una composición armoniosa de esos elementos. La composición implica orden, claridad de ideas, una determinada visión de la realidad. Cualidades que me parecen fundamentales para la tarea educativa.
5. El instante decisivo.Es el momento definido por Henri Cartier Bresson en el que todos los elementos están situados en el lugar exacto para conseguir la imagen perfecta. A veces me parece haber vivido una sensación parecida en el aula, cuando en un determinado ambiente, con algunas frases dichas por los alumnos y por mí mismo, en días especiales, en medio de muchas circunstancias, se sitúan las mentes y los corazones en el lugar exacto para que una palabra, un gesto o una mirada, cale en lo más profundo de alguna persona, que puede ser un alumno o yo mismo.

01 febrero 2013

Rafael Sanz Lobato

Ayer visité la exposición del Premio Nacional de Fotografía de 2011, Rafael Sanz Lobato. Es una especie de antológica, con una muestra amplia de sus reportajes documentales, concretamente los de Bercianos de Aliste, de 1971; la Rapa das bestas, de 1970; el Auto Sacramental de Camuñas, de 1969 y la Caballada de Atienza, de 1970. Además, hay algunas fotografías con otras historias, algunos paisajes, varios retratos y bodegones. Lo más interesante, para mí, es el trabajo documental de este autor. Me identifico mucho con la fotografía documental. Creo que mis mejores trabajos son en este campo.
Pero vamos con la exposición. Me ha gustado mucho esas fotografías donde el tiempo se ha detenido y nos muestran los afanes y preocupaciones de una gente pasada, muchos ya estarán muertos, pero en las imágenes conservan sus miradas inquisitivas, sus ilusiones, sus esperanzas para el futuro, que ya ha llegado y ya ha pasado en muchas ocasiones. Fotografías de temática antropológica, de contacto con costumbres ancestrales y telúricas. El autor es maestro de documentalistas españoles, siendo Cristina García Rodero la más significativa de sus discípulas. Y ciertamente el estilo es muy parecido, aunque en el maestro parece algo más tosco, menos pulido, más primitivo.
Las fotos están hechas en el mágico b/n. Resulta atractivo en su densidad, lleno de información y medios tonos, aunque los resultados en algunos casos son demasiado obvios y forzados, como en los retratos con ese halo algo artificial. Preciosos los paisajes, oníricos en su composición, su punto de vista, el efecto del teleobjetivo y el b/n. Aquí sí que los forzados y tapados dieron buen resultado.
Un cierto desenfoque en muchas imágenes me confirma que la pulcritud técnica y la nitidez absoluta es secundaria, no el principal valor estético, en muchas (quizás en la mayoría) de las ocasiones. Desde luego en prácticamente todas las imágenes valiosas. Lo son no por su calidad técnica, sino por el contenido, por la historia que cuenta o, mejor aún, la que sugiere.
Termino con un fragmento del texto del folleto de la exposición, con el que me siento bastante identificado: "Resulta extraordinario encerrar en un rectángulo mundos tan diversos, tan poéticos, sombríos y evocadores. La contemplación de estas obras nos enriquece a medida que descubrimos las múltiples y diferentes piezas de su propuesta. Un ejercicio reflexivo extremadamente frágil y al mismo tiempo brillante".